jueves, 12 de marzo de 2020
Tú no eres ella
Tú no eres ella.
Por mucho que lo parezcas.
Debo dejar de pretenderlo.
Exorcizarme su fantasma, que lo traigo a la cabeza haciéndose parte de mí tanto, que todo este tiempo no he hecho más que alucinar que sigue aquí.
Pero no.
Tú no eres ella.
Solo quiero aferrarme a creer que no se ha ido.
Perdón me pido, pero...
Eres ese dado que la vida puta,
tira en la ruleta para desequilibrar lo que con legos rotos, he construido.
Eres esa mano de la baraja que no vi venir y me hizo perder por completo el juego que creí haberle ganado al olvido hace tiempo.
Joder.
Joder: tu maldita sonrisa
Joder: tu maldita mirada.
Tu manera de llamarme.
Tu manera de reír.
Esas ridículas marcas de unas chinas mal curadas y los piquitos de tu boca que se marcan cuando hablas.
Todo tú eres una versión de algo que amé como idiota. De algo que me desgarró el alma y trituró cada arteria que envuelve mi corazón. Eres un recuerdo que no viví. Porque tú no eres ella.
Y debo dejar de referirme a ti como si sintiera algo.
Porque por ti no siento más que una imitación de hace cinco años, cuando creí que no había otra voz que me enchinara los latidos y me revolviera los sueños.
Pero la hay: tú.
Tú y esa capacidad de hacerme regresar el tiempo y dejarme caer en la segunda semana de agosto.
Pero es marzo.
Y tú...
tú no eres ella.
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