jueves, 20 de octubre de 2016

Ay los juegos, los juegos.

Es un juego, siempre lo ha sido. Y cómo me he divertido. Ver cómo se morían por enamorarme era tronchante. Comprándome dulces y regalándome flores, dedicándome detalles innecesarios y cuánto menos vomitivos. Cuánto nos hemos reído mi corazón y yo.

Y entonces aparece. Tranquilos, que no me resquebraja nada, no esperéis leer la típica historia de la persona que apareció fruto de la casualidad y te rompe los esquemas, cambia tus límites y te hace sentir viva otra vez.

Porque en este caso, no es una persona. Y mucho menos me replantearía vivir toda la vida junto a alguien. Se trata de... muchas personas e infinitas posibilidades. Se trata de una breve mentira que me llene sólo un tiempo. No controlo muy bien los sentimientos, pero esta sensación tan extraña de echar de menos algo todo el tiempo me pone nerviosa.

Yo estoy acostumbrada a tratar al trancazo la situación con la lógica por delante y ahora... tan sólo mírame, queriendo un ideal una vez más,. Algo que no es alguien, sino un hecho y un momento abstracto de una invención, de un cuento.

No llega a doler, más bien se acerca más a algo así como... un dolor que me molesta, pero me gusta. Yo estaba tranquila siendo una zorra frívola y ahora, no se ni qué soy. Lo peor de todo es que me durará un par de semanas. Es más fácil ser fuerte cuando careces de emociones, así que, bueno, mirando el lado positivo, esto me hará más valiente. 

martes, 4 de octubre de 2016

Y quiero creer a mi cerebro cuando me dice que todo irá bien. Y lo intento, pero no lo consigo. Y entonces llegó la muerte. Pero sigue ahí, no se ha ido. Solo yo me había sentido muerta en vida, pero nunca pensé que nadie jamás podría fingir tan bien que no existo, casi como un don. Y nunca leerá esto, ni siquiera me querrá comprender. O tal vez sí, pero sólo por miedo, no por amor. 

Ni siquiera sé cómo me siento. Ni siquiera sé cómo me sentiré mañana. Ni siquiera creo que algún día le importe cómo me sentí estos días. 

Ni siquiera estoy preparada. Ni siquiera lo estaré mañana.

Es duro aprender así que lo que más duele no es el desamor, a diferencia de lo que todo el mundo cree.

Si tan sólo se sentara a solas y le preguntara a Wicha qué le parece lo que está haciendo. ¿Le diría lo que yo creo? ¿Y a Sally? Están tan lejos que creo que ni aunque lo haya hecho ya le llegaría el mensaje.

Y te vas ahora... y ya te has ido.

Es demasiado pronto.

¿Con quién me quedaré? ¿Quién es esa persona que ahora está en mi casa?

Rezaré para nunca perder la cordura y terminar siendo así. Jamás me podría perdonar ser de esa manera con mi hija. Espero no decepcionarla nunca jamás. Lucharé por ello. Por que crezca sana y fuerte sin miedo a decir lo que piensa por mí, porque yo no la haré verse entre la espada y la pared, jamás si puedo evitarlo.

Le enseñaré la diferencia entre empatía y asertividad. A dar un paso adelante para proteger lo que ama. A no rendirse nunca hasta dar sólo un poquito más. Y jamás, la engañaré. No tendría sentido y no se lo merecería. No siempre será una niña, y no quiero que me mire como yo miro a mi madre de adulta. Bueno, a lo que queda de ella.

Le dejaré claro que ella nunca me pesará, jamás será una carga y la ayudaré si tiene algún problema. Si llora, que no sea porque siente el vacío que yo siento ahora dentro.

Tan sólo sé que si vuelve... me pedirá perdón y yo sólo espero, sí, sigo esperando... no sé ni por qué. Será porque duele mucho.  Sólo espero que no sea demasiado tarde.

Pero hay que ser realista. Nadie ha regresado jamás de la muerte, ¿no?