A ver, Universo, me hace mucha gracia tener cero número de algo y de repente cuando lo pido con muchas fuerzas me des mil, porque no es fácil tampoco.
Pd: quiero estar sana ya porque en tres diad me pego un tiro.
sábado, 27 de junio de 2020
viernes, 26 de junio de 2020
jueves, 25 de junio de 2020
El imperio del gato
El Imperio del Gato ha caído. Soy la canción perdida. Esa que nos quedó por tocar juntos esta noche. Echaré de menos acariciar sus rastas para que se quede dormido. Echaré en falta su cuerpo desnudo encima del mío, durmiendo como un niño.
Yo también lo pienso: ojalá que ésta no hubiera sido la última noche. Solo sé que me va a costar no poder verle. Saber que está a tomar por culo de un whatsapp para quedar. Se me va a hacer muy largo este verano de low cost.
Yo también lo pienso: ojalá que ésta no hubiera sido la última noche. Solo sé que me va a costar no poder verle. Saber que está a tomar por culo de un whatsapp para quedar. Se me va a hacer muy largo este verano de low cost.
viernes, 19 de junio de 2020
jueves, 18 de junio de 2020
miércoles, 17 de junio de 2020
lunes, 15 de junio de 2020
1: Nadie me había dicho que los demonios eran pelirrojos.
Camino. No sé a dónde voy pero no quiero volver. Hace días que desperté de mi largo, largo letargo para darme cuenta de que la vida mundana no es tan fácil como la quieren pintar los posts positivos de Instagram. Maldita generación Z.
Majo y limpio. Fue lo que hice con mucha gente, por llamarlos de alguna manera, durante este mes que sin pretenderlo, había usado para decir "hasta aquí llegué". La Yuna que hacía como si no pasara nada, perdonaba y siempre terminaba volviendo como un perrillo apaleado, desapareció. Las malas lenguas dicen que está muerta. Yo no lo creo así. Muerta me dejó el hecho de que personas tan cercanas pretendieran que yo me hubiese inventado algo así y más que eso, hacerme creer a mí misma que estaba loca, había sobrepasado soberanamente un límite de integridad que ni yo misma sabía que poseía. Ni el mismísimo Satanás le haría eso a sus amigos más cercanos.
Me paro en seco.
- "Tal vez con alguien como él a mi lado me iría mucho mejor". - Termino la frase dándole una patada a la piedrecilla que tuvo la desgracia de estar más cerca de mi pie derecho.
Se detuvo antes de lo que imaginaba. Cabizbaja, levanto el mentón segura de mi culo de diosa griega. Ahí, frente a mí, el motivo del corto trayecto de mi piedrecilla. Más incluso, que la última carrera de Cars 2.
Silencio.
La adorna ropa del color de un alma putrefacta. Negro, gris, musgo.
Silencio. Me mira.
Ignoro todo. Su cara me dan ganas de sonreír. Sus ojos achinados de morderlos. Ambas opciones son plausibles. Imagina si se juntan.
Tiene pinta de ser una MONBEBE a la que le gusta la Pepsi, de haber amado sin miedo a quedarse sin nada para ella misma. Y aunque no dudo de que si le preguntara por su estado anímico actual, me diría enseñando esos dientecillos que está súper bien, estoy segura de que ha llegado a tener los ojos tan rojos que ni podía ver.
Se acerca. Es extraño. Es la primera vez que la veo pero estoy segura de que si la conociera de antes, siempre que se aproximara a mi cuerpo yo sería incapaz de moverlo. Un metro, treinta centímetros, levanta un dedo y me lo clava. Creo que quería hacerme cosquillas. Nunca lo imaginé, la verdad.
A mis espaldas, la sigo con la mirada. Me hace un gesto con la cabeza y baja unas escaleras a un zulo del que no me había percatado durante mi pequeño paseo.
Ella abre la puerta pero me deja paso a mí primera, qué menos que respetar a sus mayores. Salgo. O más bien entro. Su casa.
La miro al entrar. No se esperaba que la pillara admirando cierta parte de mi cuerpo. Muy bien hecho.
Así que ésta es su casa: el infierno.
Nadie me había dicho que los demonios eran pelirrojos.
Parpadeo. No está. Creo que entré aquí en Noviembre pero tengo la sensación de que han pasado seis largos meses sin saber de ella.
Qué raro. Otras escaleras. ¿Existe algo más abajo que todo esto?
El subsuelo del Infierno. No hay fuego, ni caos, ni hace calor. Tan solo se trata de un vacío. Uno tan negro que no te permite distinguir si tienes los ojos abiertos o cerrados. La oigo. Por fin no hay silencio. Las manos, en su cara, su pelo, ya no era pelirrojo, su gesto, había cambiado, pero seguía siendo ella. Siempre lo sería.
Cojo su mano.
Caminamos. No sé a dónde vamos. Pero no quiero volver.
El día verdadoso llegó y ni me di cuenta.
Creí que ese día me despertaría entrada ya la mañana y me notaría más ligera, respiraría y me daría cuenta de que ya nada dolía. Miraría hacia arriba y no vería esa bola rosa y gris que perturbaba mis noches y me causaba pesadillas con nombre propio porque ya no estaría flotando sobre mi cabeza.
Pero no.
El día verdadoso vino calladito y se fue de la misma manera para dar paso a días felices.
Creí que ese día me despertaría entrada ya la mañana y me notaría más ligera, respiraría y me daría cuenta de que ya nada dolía. Miraría hacia arriba y no vería esa bola rosa y gris que perturbaba mis noches y me causaba pesadillas con nombre propio porque ya no estaría flotando sobre mi cabeza.
Pero no.
El día verdadoso vino calladito y se fue de la misma manera para dar paso a días felices.
Ayer le vi y el asco que recorrió mi cuerpo no fue ni normal. Me hubiera encantado hablarle para luego escupirle, insultarle y maldecirlo.
Pero no lo hice. No por cobardía, porque bravura me sobra. Fue por preferencia. Preferí ser indiferente. Que me viera, porque me verá, y se imagine lo feliz que soy ahora que ya no me doma, me manipula, me trata como basura y me hace pequeñita.
Del odio al amor no siempre hay un paso.
Pero no lo hice. No por cobardía, porque bravura me sobra. Fue por preferencia. Preferí ser indiferente. Que me viera, porque me verá, y se imagine lo feliz que soy ahora que ya no me doma, me manipula, me trata como basura y me hace pequeñita.
Del odio al amor no siempre hay un paso.
sábado, 13 de junio de 2020
jueves, 11 de junio de 2020
Dos mundos
Eras mi amiga. Nunca fuiste la mejor pero siempre estabas ahí. Me hiciste rabiar muchísimo. Aguantar las lagrimas tantas veces. Pero te quería. Hoy llego a mi casa caminando con paso firme, pero escucho un paso aún más firme que el mío delante de mí. Al menos, en apariencia. Ya te conocemos. Sonrío al móvil. Ahora hablo con amigos mucho más grandes que tú. Aunque eso no es que sea algo muy difícil. Levanto la mirada y veo tu pelo ondulando. El mío, recogido. Tu chaqueta larga, probablemente de marca, clara. Yo un pullover talla L de ocho euros que conseguí de oferta en Lefties, negro. Tú a tu derecha. Una farola entre las dos. Yo a la mía. Tú en tu mundo. Yo en el mío. Echo de menos tu parte buena. El problema es que creo que es exactamente igual que tu pelo, tus labios y tu paso firme: una mentira.
martes, 9 de junio de 2020
A mimir peque
Machistas, controladores, manipuladores, toxicos. Me quedo despierta porque me sale de los cojones. El por qué ni tendría por qué explicarlo. Sí, veo los simpson todas las noches en Disney+ y eso no me convierte en una nube rosa y blandita. O quizás sí. Pero que a mimir se va tu puta madre.
Que puede que exagere. Pero yo no voy mandando a mimir a nadie, venga hombre.
Que puede que exagere. Pero yo no voy mandando a mimir a nadie, venga hombre.
domingo, 7 de junio de 2020
La happy hour
Me encuentro sobre la manecilla de los minutos cuando el reloj se ha parado en una buena hora. Ya era hora. No intentes bajarme, no lo pienso hacer. Ya tomé mi decisión. Probablemente, muy, muy probablemente sea una decisión equivocada, pero yo de aquí no me bajo hasta que no vea la correcta.
viernes, 5 de junio de 2020
La Caja Misteriosa
Las noches llorando hasta las cinco de la madrugada, el día en que me amenazaron de muerte, los -3° de Rivas, el momento en el que casi me quedo en la calle botadisima sin casa, cuando me venía la regla y me sentía lo más bajuno del subsuelo del infierno, las confusiones, mi inestabilidad característica llevada a niveles extremos porque mi corazón estaba roto, todo, TODO valió la pena sencillamente porque le conocí. Y jamás volvería atrás sencillamente porque le conocí. Y ahora no quiero hacerle daño... pero...
miércoles, 3 de junio de 2020
No me decepciones
No me trates como un juguete
No me olvides en la estantería del recuerdo
No me beses y luego cojas el teléfono
No me hagas creer que solo tienes partes buenas
No me hagas lo que no te harías a ti mismo
No me la juegues
No me hagas creer algo que no es
No me mientas por miedo a mi reaccion
No me trates como lo harias con otra cualquiera
No seas como quien me rompio el corazón.
Porque estoy dispuesta a pensar si darte todo. Con tiempo. Con buena letra. Y tengo miedo.
Tengo tanto miedo como cuando dejo una relación, solo que al reves.
Tengo miedo de decirle adios al sexo vacio que me aporta momentos placenteros y un estilo de vida sin preocupaciones, en mi zona de confort, para buscar algo que no me llene, me falle y me rompa aun más. Lento, como mas duele.
No me decepciones otra vez, por fa. Y si crees que va a volver a pasar, para aqui.
No me trates como un juguete
No me olvides en la estantería del recuerdo
No me beses y luego cojas el teléfono
No me hagas creer que solo tienes partes buenas
No me hagas lo que no te harías a ti mismo
No me la juegues
No me hagas creer algo que no es
No me mientas por miedo a mi reaccion
No me trates como lo harias con otra cualquiera
No seas como quien me rompio el corazón.
Porque estoy dispuesta a pensar si darte todo. Con tiempo. Con buena letra. Y tengo miedo.
Tengo tanto miedo como cuando dejo una relación, solo que al reves.
Tengo miedo de decirle adios al sexo vacio que me aporta momentos placenteros y un estilo de vida sin preocupaciones, en mi zona de confort, para buscar algo que no me llene, me falle y me rompa aun más. Lento, como mas duele.
No me decepciones otra vez, por fa. Y si crees que va a volver a pasar, para aqui.
martes, 2 de junio de 2020
Suscribirse a:
Entradas (Atom)