sábado, 28 de febrero de 2015
jueves, 26 de febrero de 2015
A Cloud
Cada vez te siento más lejano, pero hubo un día de esta semana en el que te vi por todos lados.
Era como si... algún sentimiento fluyera. No sabría explicarlo.
Ya no sé ni qué decirte. ¿Por qué no puedo simplemente convencerme de que no existes? De que nunca lo has hecho. De que sólo fuiste otro producto de mi imaginación en una época dura y triste.
Solitaria.
Pero no. Sin embargo la distancia es la más grande de todas.
Ahora sé que Danna me despierta de los sueños y me duerme de su realidad.
Es duro que la persona a la que quieres te quiera lejos. Pero esta vez, comprensible. Pues el de ella, no es un amor egoísta. Es valiente.
Es cierto que saberlo todo quitaría el "tza tza tzu" a la vida , pero hay veces que desearía tener todas las respuestas delante. Para saber dónde estás... para saber... si seguir adelante.
A Cloud, quien se supone, una vez, quiso ser un fantasma. Quien, se supone, lo está consiguiendo ahora.
Era como si... algún sentimiento fluyera. No sabría explicarlo.
Ya no sé ni qué decirte. ¿Por qué no puedo simplemente convencerme de que no existes? De que nunca lo has hecho. De que sólo fuiste otro producto de mi imaginación en una época dura y triste.
Solitaria.
Pero no. Sin embargo la distancia es la más grande de todas.
Ahora sé que Danna me despierta de los sueños y me duerme de su realidad.
Es duro que la persona a la que quieres te quiera lejos. Pero esta vez, comprensible. Pues el de ella, no es un amor egoísta. Es valiente.
Es cierto que saberlo todo quitaría el "tza tza tzu" a la vida , pero hay veces que desearía tener todas las respuestas delante. Para saber dónde estás... para saber... si seguir adelante.
A Cloud, quien se supone, una vez, quiso ser un fantasma. Quien, se supone, lo está consiguiendo ahora.
miércoles, 25 de febrero de 2015
martes, 24 de febrero de 2015
Nos vemos
Nos vemos bajo el puente,
en mi jardín,
o en tus sueños.
Nos vemos en la punta de tu nariz,
o en la marca de mis hoyuelos.
Nos vemos cuando no puedas dormir,
salúdame, estaremos mirando el mismo cielo.
Nos vemos en cualquier parte
o mejor, no nos vemos.
en mi jardín,
o en tus sueños.
Nos vemos en la punta de tu nariz,
o en la marca de mis hoyuelos.
Nos vemos cuando no puedas dormir,
salúdame, estaremos mirando el mismo cielo.
Nos vemos en cualquier parte
o mejor, no nos vemos.
Cuando de repente empiezas a ver el amor como una diversión, algo malo pasa. Quizás te hayan convertido en un monstruo. Quizás te hayan cambiado. Algo dentro tiene miedo y transforma lo más importante en algo pasajero, pues lo pasajero no podrá hacerte daño mañana, ni te recordará momentos felices que no volverán otra vez. Tal vez no seas ningún monstruo. Tal vez seas el ser humano más sensato. O tal vez pierdas la parte más importante de la que estabas hecho.
viernes, 20 de febrero de 2015
En un intento de abstraerme de mi realidad, la única que hay, dejo el lápiz y el cuaderno de inglés a un lado y salgo de mi habitación. Subo y subo las escaleras acaracoladas hasta llegar a la azotea, allí donde suelo aparcar mi nave. Me pongo un traje especial, el único capaz de separarme del aire y ofrecerme el oxígeno necesario en un tiempo limitado, me subo a mi nave un poco perdida. Hacía tiempo que no me lanzaba a dar un paseito por el espacio.
Me siento mirando todos esos incitantes botones con sus respectivas lucecitas expectantes a que los apriete y vuelva a esa dimensión de fantasía en la que todo es lo que en el escondite más profundo de mi cajita con forma de... lo que sea, desearía. De dónde no dejo que salga nada que pueda perjudicarme, que no estoy preparada a enfrentar aún o que no sé clasificar de bueno o de malo.
Cierro los ojos sintiendo en el estómago que estoy a punto de bajar por una montaña rusa, aunque nunca haya vivido esa experiencia. Sin embargo, estoy segura de que esos tres segundos previos no resultan tan vertiginosos como estos momentos.
La nave comienza a subir. Está programada la última ruta que seguí, la que solía frecuentar y me llevaba a mi galaxia favorita. Nunca he sabido cuánto tiempo exacto tardo en llegar. Nunca me ha importado. De cualquier forma, siempre se me hace eterno, pero como siempre, vale la pena la espera una vez que ya estás allí, observándolo todo desde la distancia, donde puedo ver que en realidad nunca estuviste tan lejos de mí. Qué pena me da que hayas sido el más cobarde de los cobardes. Pero eso ya no importa, yo estoy dentro del cristal que me protege y ni este último ni yo, podríamos rompernos.
Apago los motores y me aparco en la nada, donde me siento calentita durante lo que pueda. Cierro los ojos y hago lo que no permito a nadie que me haga en el mundo real. Me dejo mecer por los brazos del Universo, acunándome sin dejarme a mí misma dormir. El momento es tan simbólico que mi cajita no me lo permite. Salta, brinca y me pellizca con su tapa cada vez que imagino una ovejita.
Un viento inexplicable en el espacio me despierta. Por muchas estrellas bonitas en la nada que no paro de imaginar, serán para mí, no consigo sosegarme y abro los ojos. Me agito. Las palabras están a punto de salir de mi boca. La aprieto fuerte. Me quedo sin oxígeno. La pantallita roja con la palabra "emergencia" no deja de parpadear en toda mi cara. Me impide seguir observando esas maravillosas vistas desde el espacio.
Busco. Busco el botón exacto. Lo busco. Reject. Piloto automático. Lo que sea que me lleve a casa. La caja se tambalea. Algo la rebosa. Va a explotar. No puedo dejar que nada salga de ahí. La nave se mueve y poco a poco entro en la atmósfera. Mis jardines. Mi aire. Mi cama. Las frases de mi pared mustia pero mía.
Agarro el lápiz de forma suave y abro el cuaderno.
Pursor, conveyor belt, bagagge lounge, immigration, Bangkok, double cabin, verandah.
jueves, 19 de febrero de 2015
martes, 17 de febrero de 2015
Ya no recordaba por qué se había ido a descansar el brillo de sus ojos, ni escribía a las ganas de su sonrisa
Y no sangraba cuando intentaba decir su nombre, y sólo salía la cuarta parte de unas palabras que siempre estuvieron vacías.
Todo empezó cuando sentí que algo me dolía más que él, hasta entonces no lo sabía, pero eso era fácil.
Y no sangraba cuando intentaba decir su nombre, y sólo salía la cuarta parte de unas palabras que siempre estuvieron vacías.
Todo empezó cuando sentí que algo me dolía más que él, hasta entonces no lo sabía, pero eso era fácil.
lunes, 16 de febrero de 2015
I recall one summer's night, within the month of june.
Flowers in mahogany hair and smell the earth in bloom.
Meet me by the wishing well in cover of the moon
whisper to me tenderly that I will see you soon.
Sing that song from long ago, so I remember you,
Flowers in mahogany hair and mellow days in june.
Flowers in mahogany hair and smell the earth in bloom.
Meet me by the wishing well in cover of the moon
whisper to me tenderly that I will see you soon.
Sing that song from long ago, so I remember you,
Flowers in mahogany hair and mellow days in june.
domingo, 15 de febrero de 2015
sábado, 7 de febrero de 2015
La puerta está entonada y yo, me quedé estancada
Como los estanques de aquí a Teror y la gente que empieza algo pero no lo acaba. Como la gente imbécil que disfruta siéndolo, como las personas que no aceptan lo que es y tampoco les apetece aceptar lo que no puede ser. Como los "derbi" que nunca acaban y a mí me importan tanto. Como el momento en el que creo que nada ha valido la pena desde el minuto 0.
Como el pensamiento incesante de que no soy tan buena haciendo lo que más me gusta, de que no es que salga mal en las fotos, si no que soy así de verdad. o que simplemente me quiero poco. Como el pensamiento de que lo estoy haciendo mal y les hago daño a todos. Como cuando quiero hablar bien y me sale un grito. Como cuando no quiero ver lo que hay dentro ni fuera ni nada. Cada segundo de mi vida en el que siento que no lo necesito. Ver nada, digo.
Tengo miedo. Y es que nada me puede salir bien. Habré firmado un contrato con Dios antes de nacer en el que ponía expresamente que me arriesgaba a que esto pasara y a aceptar cada uno de los momentazos guapos de estos que te dejan ese sabor de mierda en la boca y en el centro del pecho. Bueno, un poco más abajo. Tan sólo un centímetro.
A veces creo que estando lejos de todo estaré mejor y estarán mejor. No quiero seguir con ese sentimiento dentro que no para de mentirme y decirme que nada vale la pena y que todo el mundo es malo, que no me fíe de las tardes que me invitan a jugar al "Outlast" ni del sabor dulce del pasado. Porque ahí atrás está todo muerto y putrefacto, y se quedó atrás lo que está muerto, y putrefacto.
Me estoy volviendo loca.
Qué piensen lo que quieran, no voy a explicar una puta mierda.
Tengo miedo. Y es que nada me puede salir bien. Habré firmado un contrato con Dios antes de nacer en el que ponía expresamente que me arriesgaba a que esto pasara y a aceptar cada uno de los momentazos guapos de estos que te dejan ese sabor de mierda en la boca y en el centro del pecho. Bueno, un poco más abajo. Tan sólo un centímetro.
A veces creo que estando lejos de todo estaré mejor y estarán mejor. No quiero seguir con ese sentimiento dentro que no para de mentirme y decirme que nada vale la pena y que todo el mundo es malo, que no me fíe de las tardes que me invitan a jugar al "Outlast" ni del sabor dulce del pasado. Porque ahí atrás está todo muerto y putrefacto, y se quedó atrás lo que está muerto, y putrefacto.
Me estoy volviendo loca.
Qué piensen lo que quieran, no voy a explicar una puta mierda.
lunes, 2 de febrero de 2015
Odio el amor
Llevo dentro un sentimiento nuevo para mí.
Es como... si odiara el amor. Y no se trata únicamente de eso. Me gusta odiar el amor. No es que sea una de esas reacciones causadas por una acción previa, que sí, que el "pelú" es la gota que colmó el agua de mi vaso y me gustaría decir que el germen, pero sería imposible que un nuevo sentimiento para mi mundo se creara de un arjé tan... fácil. Yo soy más compleja que eso.
Me gusta odiar el amor. Mola no tenerlo en mi vida. Sí, la necesidad de cariño y de pasarlo bien sudando en una cama, pero... no hay amor romántico en mi vida. Ni lo echo de menos, ni lo busco, ni lo quiero.
Tampoco huyo de él, es que ni siquiera lo miro. Partiré un par de patatitas en breve, pero... vale sí, sí que me importa. Pero, vamos... la vida sin amor es... es vida. Ojalá alguien pudiera comprenderlo.
No me causa mas que un comentario como: "qué bonito" cuando oigo alguna historia romántica, pero ni envidio, ni desearía ser alguna de las partes de esa historia... no hay nada en ese huequillo. Y espero que siga así un largo tiempo más. Me gusta ser lo más importante de mi vida por una puta vez, coño.
Sin ese sentimiento torturante, todo es perfecto. Y ahora sé lo ciega que he estado como para que me doliera más el amor o el desamor o como queráis llamarlo que mis propias cosas... después de los duros meses de diciembre y enero respecto a mí Xepher, lo comprendí. Estoy aprendiendo muchas cosas nuevas y me gusta. Espero que nadie resulte herido.
Y eso me incluye a mí.
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