miércoles, 13 de septiembre de 2017

No parecía tan difícil, ¿eh?

Si tuviera que describirte, sería tan, tan difícil. Hay días en los que te quiero estrujar hasta que tus ojos se salgan de las órbitas y abandonen esa cabecita con forma de huevo que un peluquero te ha dado. Hay otros días en los que te quiero matar, y luego otros en los que quiero que me mates a polvos. De verdad que no sabría describirte. No sé si querría, ¿cómo se describe la magia? Hay momentos en los que parece que vives en un mundo de sopa con un tenedor en tu mano, y otros en los que me perdería en el brillo que se despierta en tus ojos. Soy capaz de verlo incluso a través del Skype, increíble, ¿eh? pero cierto.

Hay veces que estoy cansada, tu inseguridad hace que me sienta así, me quema, mi corazón grita sin cuerdas. Vocales, digo. Es que lo hace sin fuerza, no le quedan. Verás... puede que no lo sepas, aunque da igual que te lo diga, mañana volverás a preguntarme lo mismo... pero bueno. Mi corazón cree, ja... el muy tonto... que todos los días hace todo por ti. Él en su cuarto, tiene una fotito tuya sobre su mesilla de noche, al ladito de su cama. Sabe que puede girarse y dormir para el otro lado, pero fíjate que nunca lo hace. Siempre se queda dormido mirándote y sonriendo.

Cuando se despierta lo primero que le viene a la mente eres tú y para su sorpresa, consigue curarse una heridita del pasado y le da un besito a tu foto. Así día tras día.

Pero entonces, cuando tu inseguridad sale para darnos una patada a todos, mi corazoncito grita que te quiere, pero después de haber dado todo y que tú no lo hayas visto, no le sale la voz y vuelve a abrir el cajón de su mesilla bajo tu foto, con una lágrima en la arteria, y coge otra tirita más.

Y si ya es difícil describirte, describir lo que siento cuando estoy contigo se vuelve Odisea. Es como si el Universo se hubiera llenado de montañas rusas y tu y yo compartiéramos el mismo jersey. Y nos riéramos de todo y todos.

Pero ahora no estás aquí, no hay montañas ni rusas ni canarias ni nada. Sin embargo te espero en un asiento, con un jersey XXL, viviendo la vida que me recuerda a ti.

No parecía tan difícil, ¿eh?

Pero lo es.

Te quiero.

viernes, 8 de septiembre de 2017

Estas son las situaciones en las que mi yo del futuro me daría una ostia muy bien dada. Pero de esas que se quedan ahí marcadas.

No debería haber ido a verte. Me siento ridícula.

1.000.000 de razones

Escribí un texto precioso y se borró. Ole.

Encontré esa canción y me enamoré. Como una divertida advertencia del destino. Y entonces la canté un millón de veces, la sentí un millón de veces, la hice mía y le hice el amor antes de hacértelo a ti.

Y te sentí y te hice mío, y al final, me diste el único motivo para dejarte ir.

Ahora soy más fuerte. Creía que no, siendo sincera, he salido de muchas peleas malherida y he tenido que limpiar mis heridas con ginebra. Creí que mi corazón estaba Pocho, que mi mente estaba destrozada, que mi cuerpo se agotó, pero aquí me encontré. Y de repente soy más grande que todo y todos, y para mi sorpresa, me di la unica razón para no dejarme ir otra vez.

martes, 5 de septiembre de 2017

Mierda, y ese teiuvesk ahora?

Me da igual, me cierro.

Y entonces, se escuchó una melodía. Primera vez que ne emociono con mi voz. Pero no de trataba de mi voz, se trataba de su gesto. Mi corazón se abrió a ese minuto. Desde ese momento. Pero entonces, todo dejó de ser bonito. De tener significado. Del teiuvesk. Qué linda, y que tonta, como siempre.

Y ahora, me cierro.

Limpiaré con Ginebra mis heridas