Si tuviera que describirte, sería tan, tan difícil. Hay días en los que te quiero estrujar hasta que tus ojos se salgan de las órbitas y abandonen esa cabecita con forma de huevo que un peluquero te ha dado. Hay otros días en los que te quiero matar, y luego otros en los que quiero que me mates a polvos. De verdad que no sabría describirte. No sé si querría, ¿cómo se describe la magia? Hay momentos en los que parece que vives en un mundo de sopa con un tenedor en tu mano, y otros en los que me perdería en el brillo que se despierta en tus ojos. Soy capaz de verlo incluso a través del Skype, increíble, ¿eh? pero cierto.
Hay veces que estoy cansada, tu inseguridad hace que me sienta así, me quema, mi corazón grita sin cuerdas. Vocales, digo. Es que lo hace sin fuerza, no le quedan. Verás... puede que no lo sepas, aunque da igual que te lo diga, mañana volverás a preguntarme lo mismo... pero bueno. Mi corazón cree, ja... el muy tonto... que todos los días hace todo por ti. Él en su cuarto, tiene una fotito tuya sobre su mesilla de noche, al ladito de su cama. Sabe que puede girarse y dormir para el otro lado, pero fíjate que nunca lo hace. Siempre se queda dormido mirándote y sonriendo.
Cuando se despierta lo primero que le viene a la mente eres tú y para su sorpresa, consigue curarse una heridita del pasado y le da un besito a tu foto. Así día tras día.
Pero entonces, cuando tu inseguridad sale para darnos una patada a todos, mi corazoncito grita que te quiere, pero después de haber dado todo y que tú no lo hayas visto, no le sale la voz y vuelve a abrir el cajón de su mesilla bajo tu foto, con una lágrima en la arteria, y coge otra tirita más.
Y si ya es difícil describirte, describir lo que siento cuando estoy contigo se vuelve Odisea. Es como si el Universo se hubiera llenado de montañas rusas y tu y yo compartiéramos el mismo jersey. Y nos riéramos de todo y todos.
Pero ahora no estás aquí, no hay montañas ni rusas ni canarias ni nada. Sin embargo te espero en un asiento, con un jersey XXL, viviendo la vida que me recuerda a ti.
No parecía tan difícil, ¿eh?
Pero lo es.
Te quiero.
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