No se si hablarle, si no hablarle, no se si la molesto, si me va a acabar odiando...
viernes, 30 de abril de 2021
jueves, 29 de abril de 2021
Todo gracias a Ruth
¿Conocéis ese miedo irrefrenable cuando todo te va bien?
Pues estoy en ese punto en el que acepto que esto no va a durar para siempre, pero estoy tan bien aquí dentro, en el ahora, que... buah.
Cuánto me ha costado... cuántas lágrimas, cuántas persona, cuántas noches de insomnio.
Eso sí. Estoy a-co-jo-na-da.
Tengo tanto miedo como ganas de que sea mañana. No sé si mis expectativas son hiper altas, espero que la situación las cubra. Por ahora las supera. Eso es lo que me hace cagarme por patas.
¿Habrá gente gafe? ¿Gente que te chupe toda la energía positiva?
No me importa. Esto es el cuento que quería cuando tenía quince años. No soy famosa, pero todo lo demás, existe.
Me llego a decir con quince que con veintisiete sería feliz viviendo en el mismo sitio de siempre y me hubiera embajonado a más no poder. Y por supuesto no me lo hubiera creído.
Pero ha valido la pena.
miércoles, 28 de abril de 2021
sábado, 17 de abril de 2021
miércoles, 14 de abril de 2021
domingo, 4 de abril de 2021
Como un corte, como una raya de coca, como un sedante para caballos, como algo malo que me hizo bien en un momento de guerra mental. Me siento mejor porque el resultado no es bueno. Eso significa que me salvé. Me atormenta y quizá esa sea la maldición por la que he de pasar, saber que va a acabar pero no cuándo.
En fin, la lavada de cara será mágica.
La chica que esperó.
jueves, 1 de abril de 2021
He probado una vez y media y ninguna me gustó. Ninguna me llenó. Y me odié por ello. Porque eso significa que está más clavada a mi corazón de lo que creía. Me hubiera encantado sentirme la mitad de llena, o incluso una cuarta parte, que cuando simplemente veo Shingeki con ella. Pero no. He intentado más cosas como estar más distante pero lo único que consigo es echarla más de menos. Y ella no se va. Sigue ahí. Ahora he jodido a dos personas solo por demostrarme justo lo que no quería admitir. Uno de las dos pobres almas en desgracia, me la suda. Romper a una persona de dos tampoco está tan mal para ser una histriónica de mierda. De verdad, de verdad, de verdad, no sé por qué me quieren tanto.