¿Conocéis ese miedo irrefrenable cuando todo te va bien?
Pues estoy en ese punto en el que acepto que esto no va a durar para siempre, pero estoy tan bien aquí dentro, en el ahora, que... buah.
Cuánto me ha costado... cuántas lágrimas, cuántas persona, cuántas noches de insomnio.
Eso sí. Estoy a-co-jo-na-da.
Tengo tanto miedo como ganas de que sea mañana. No sé si mis expectativas son hiper altas, espero que la situación las cubra. Por ahora las supera. Eso es lo que me hace cagarme por patas.
¿Habrá gente gafe? ¿Gente que te chupe toda la energía positiva?
No me importa. Esto es el cuento que quería cuando tenía quince años. No soy famosa, pero todo lo demás, existe.
Me llego a decir con quince que con veintisiete sería feliz viviendo en el mismo sitio de siempre y me hubiera embajonado a más no poder. Y por supuesto no me lo hubiera creído.
Pero ha valido la pena.
No hay comentarios:
Publicar un comentario