Como un corte, como una raya de coca, como un sedante para caballos, como algo malo que me hizo bien en un momento de guerra mental. Me siento mejor porque el resultado no es bueno. Eso significa que me salvé. Me atormenta y quizá esa sea la maldición por la que he de pasar, saber que va a acabar pero no cuándo.
En fin, la lavada de cara será mágica.
La chica que esperó.
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