domingo, 31 de enero de 2021

Júltima parte

 Ha pasado casi un año desde que superé la situación amorosa más difícil de la que creía que no iba a salir ni poder quitarme a esa chica de la cabeza. El día en que me desperté por la mañana y por fin pude ver el sol, y las cosas como eran, sentirme libre y fuerte por fin después de haberme dado cuenta de que el amor me hace vulnerable, surge un día como hoy. 

Un día perfecto rodeada de gente que no me juzga ni con la que tengo que seguir unos estándares o impresionar siempre cuando no me hago la impresionada por las historias que cuentan para tratar de ensalzarse a si mismos.

Nadie me intenta manipular, ni me juzga, ni me pide explicaciones porque yo que sé, porque tenga onlyfans. Me abraza cuando duermo, no me revisa el móvil o me dice que me vista bien o me peine mejor. No se enfada porque quede con otra gente porque acepta que no tengo por qué tener solo un pilar en mi vida. No me habla mal ni desconfiada porque no coja el móvil en dos horas ni me pregunta dónde y con quién estoy no porque quiera saber de mí y alegrarse conmigo, sino porque desconfia. Y claro, me replanteo todo lo anterior. ¿Quién no lo haría?

De todas formas, haber tenido esta vida no me hace infeliz. Hay cosas mucho peores. Le cuento esto a Nina y se ríe en mi cara. Mi pobrecita, tío. Además adoro tanto, tantísimo como soy ahora...

Bueno, a lo que iba. Que he estado con mierdas de tíos, con inútiles, basura, inseguros, destructivos, peleles, egoístas, gente sin personalidad, o simplemente muy diferente a mí.

Y entonces conozco a esta niña, porque es eso, una niña, y coge y me revuelve todas mis creencias. Pues claro que no entiendo por qué se fueron de su lado. No entiendo por qué no vuelven al darse cuenta de que no hay nada que se compare a ella. Tiene todo lo bueno que nunca conocí, y la parte que me gustaba y se iba borrando cuando ibas rascando la personalidad de cada uno de los que hable.


Tengo miedo de decir sí y que se convierta en todo eso. De que no tenga miedo a perderme, de pillarme y no poder volver atrás, de que de repente otra chica más sencilla le entre por los ojos. Que yo cumpla 30 y ella 21 y se de cuenta de que conmigo va a desperdiciar su juventud. Cosa que aceptaría, por supuesto, todos somos humanos. Pero son cosas que preferiría no vivir otra vez. Prefiero quedarme así y estar más cerca de la salida en caso de que me tenga que ir. Dolerá menos.

Es que no puedo dar más. No puedo...

Segunda parte

 Hay otra experiencia pero no la quiero poner por aquí porque es muy cansina, sencillamente. Pero yo era la otra sin siquiera saberlo. Luego lo fui una vez o dos sabiéndolo y le dije basta. Él siempre me sigue diciendo que yo soy muy especial. No sabe que gracias a todos los otros capullos sé que me miente y que solo quiere meterme el churro.

El parásito. Viaje a Fuerteventura a vivir con mi tía, su marido y mi prima. Mi prima y yo siempre habíamos sido uña y carne a pesar de haber vivido lejos. Ella nació siendo chico y todo el mundo se metía mucho más con ella que conmigo. La ridiculizaban y yo no podía con eso. Siempre la defendí, siempre fue mi prioridad. Entonces comenzó a hormonarse, yo después de la depre que me causó Jonay, con la que volví a ganar kilos, volví a bajar de peso una vez más. Con 19 yo me convertía en mujer y ella también, pero de una manera diferente. Se inventaba que yo no hacía nada, cuando era la única que limpiaba, sacaba el perro a pasear, tiraba la basura y un largo etc. Yunicienta. Carnavales. Todos los niñatos del pueblo que nunca le hablaban, se acercaban a mi prima porque yo era carne fresca. Asco. Pasaba de todos, yo solo quería estar con mi prima. Nunca bebí alcohol, no era mi estilo. Hasta esa noche. Ya estaba en terapia y poco a poco sentía cosas, iba mejorando, así que, ¿por qué no? Primera vez que me emborraché. Con ron cola, muy canario de barrio todo. Conocí al parásito, me mola el acento argentino uruguasho. Lo voy a resumir porque le odio, y no, no siempre del odio al amor hay un paso, porque lo veo y le escupo. Esa noche fue perfecta, todos los días lo eran. Mi prima me veía feliz y me intentaba hundir. Estás más gorda. Qué pelo más feo tienes, ¿vas a salir así? Qué raro que solo te llama por la noche, ¿no? A mí me decía que él era malo y mi tía, a la familia del parásito, le decían que yo le iba a abandonar como hice con Johan y un largo etc. Me invitaron a irme. Hijas de puta. 


Al menos hasta ese entonces el parásito me trataba bien. Cuando empecé a vivir con él y su familia porque no tenía a nadie allí, empecé a ver comportamientos extraños. Le gritaba a su padre, a su madre, insultaba a su hermana. Yo pensé que yo no era nadie para meterme en eso porque mi relación con mi familia... bueno, si has llegado hasta aquí, lo entenderás. Sin embargo, por supuestísimo que no eramos iguales. No le parecía bien que hablara con chicos, veía porno estando yo en la casa en vez de hacerme el amor a mí, me lo ocultó, me di cuenta y encima se enfadó él. Y un largo etc. Cuando único me dio miedo fue un día en el que casi me da una patada en la cara porque yo estaba jugando con su gata y no estaba escuchando la mierda que le estaba contando a su madre. Pasaron muchas, muchas más cosas, desgraciadamente. Llegué a un punto de anulación en el que le tenía que pedir permiso para hacer cosas e incluso me dio miedo preguntarle si podía ir al concierto del Chojin por si se enfadaba. Hijo de la grandísima puta. 


Desde fuera nunca entendí por qué una mujer maltratada dejaba que todo llegara a ese límite. Una vez vives una mierda así, lo entiendes TODO.

Hay mucho más, pero prefiero dedicarle su tiempo.

Conocí a Jose, una de mis mejores amigas, estaba enchochada de él, pasó el tiempo y él me pidió una cita. Me trataba bien y como Marlene ya se había declarado y él le había dicho que solo la veía como una amiga, le pregunté a Marlene si seguía sintiendo algo por él y si le importaba que yo tuviera una cita con Jose. Primero las amigas, después los penes. Nunca entenderé a esas chicas que abandonan a sus amigas por un tío. Bueno, si las entiendo, desean sentirse queridas y buscan la aprobación de una figura masculina por X motivo. Pero ese si que no es mi estilo. Jose era bueno, pero no me llenaba, una pena, puede que hubieramos sido felices juntos, no sé. Pero de donde no había, ¿qué se iba a sacar?

Me enrrollé con ella. Mi primera experiencia con una chica. Desde el minuto cero se lo expliqué. Nunca había hecho nada con una chica, no lo entendía, después del parásito no quería nada serio y un largo etc.

Conocí a su primo y desde que lo vi, tuve un flechazo. Parecía por ambas partes. Nos gustábamos y todos lo notaban, pero no nos lo confesamos hasta que él volvió a Valencia. Se lo escondí a ella porque no quería hacerle daño, me daba pánico hacerle daño a mi mejor amiga. No podía con la situación. Conseguí todo lo contrario. Él me dijo que me amaba, que iba a estudiar para sonseguir llegar a algo y hacerme feliz, tener una vida buena conmigo. Parecía diferente a todo lo que había conocido antes. Pero tan solo lo parecía. Él quería ser diferente, pero era como el parásito, como Johan, como Jonay, como Echedey, como todos. De un día a otro me dejó de hablar. Podría haber sido más fácil si me hubiera dicho que ya no me quería o que había conocido a una chica, no que simplemente no podíamos estar juntos. 


Aprendí yo sola todo lo que sabía. Aprendí a mandar a la gente a la mierda cuando se portaban mal conmigo y no tener sexo con una persona solo porque el otro quisiera, como pasaba con el puto parásito. Pero se me había pasado aprender a mandar a la mierda a gente a la que había idealizado, pero que en realidad, no eran lo que parecía.


Pasó el tiempo y yo me sentía culpable así que no salí con nadie más. Me veía fea después de lo del parásito, no quería salir de mi casa, no me apetecía, me sentía mal, no quería que nadie me viera. Me mantenía cantando con el grupo en el que estaba y poca cosa más. Y luego, mi casa y ella. Fin. Una mierda de vida, la verdad. Una gran amistad se convirtió en una jaula y ni siquiera me di cuenta. O quizá no quería darme cuenta. "Ojalá que me atropelle un coche" me llegó a decir una vez cuando un chico de mi clase me dijo si quería quedar con él. 

Lo pienso y me agobio. No puedo. 


Huí a Galicia. El rumano. Machista como el que más, no le pasé ni una. Trabajábamos de camareros en el mismo sitio. Cuando un chico quería ligar conmigo, me echaba la culpa a mí. Yo estaba sola, quería conocer gente y no éramos absolutamente nada. Ah, sí, y él tenía novia y no me lo había dicho. Vaya, se le pasó al pobre. Por supuesto que voy a dar mi whatsapp a quien me de la gana, lo que me faltaba, otro parásito. Lo mandé a la mierda una vez y de repente, cambió totalmente. Se convirtió en el chico perfecto. Me cuidaba, me trataba bienísimo, se preocupaba por mí. Pero una vez más todo era fachada. Me di cuenta tarde, la verdad, pero me derrumbé solo un poquito y él ni siquiera lo vio. Yo me fui a vivir con él y con su madre. Esa casa era una locura... la madre era alcohólica y yo no lo sabía. Empezó a beber desde que el padre de Fran se ahorcó en la lámpara del salón de la casa donde vivían, ¿cómo no se van a mudar de ahí, hermano? yo salgo cagando leches. 


Anyway, ella y yo nos llevábamos muy bien, tengo debilidad por la gente a la que le falta cariño. La pena me mueve, pero es lo que hay, después de todo esto, vamos. Como pa' ser una cabrona. No, gracias. Esa noche, fuimos a comprar chuches y alcohol, noche de chicas. Él llegó y empezaron a gritar y discutir, ella llorando, él muy loco, todo era muy raro. Me abría la puerta cuando estaba en el baño haciendo pipí, su control disfrazado de preocupación le llevó a querer controlarme las comidas porque estaba muy flaca y trabajaba mucho. Odio que me controlen asi que lo dejé. Me hice una fisura en el dedo meñique, me acompañó al hospital, una vez en su casa vio que yo no iba a volver con él y me habló fatal. "O vienes a dejarme la llave cuando esté yo, o te tiro toda tu ropa" Pues tíramela, mamón, ni siquiera mereces respirar el aire que yo respiro. Fue mi respuesta, básicamente. Pasaron más cosas, ojo, me dio cistitis, se dejó el whatsapp web abierto y vi que le decía a una chica con la que claramente estaba ligando y ella no le hacía puto caso, que a lo mejor yo me había tirado a otro era una guarra y por eso me dolía el chocho. Ah sí, decoró el mensaje con un precioso "jajaja". Hijo de puta. Luego, yo no sé si se lo inventaba él o la gente de ese pueblo se aburría. Yo llegaba a trabajar 13, 16 horas al día, llegaba a mi piso o al suyo cuando vivía con él y me iba a dormir con la misma. Al día siguiente, a trabajar otra vez. Pues más de una vez me dijo que le habían contado que yo estaba con otro, en un bar, en no se dónde. La historia de mi vida: demostrar mi inocencia. Ojalá y se los hubiera puesto.

Volví. Ella estaba con Yuki, me sentí bien, todos éramos felices. Comenzó a salir con Jay y ya empecé a sentir cosas incontrolables. Intenté ignorar mis sentimientos. No me merecía estar con ella después de cinco años de sufrimiento. Salí con otros, pero era inútil, el sentimiento estaba ahí. Le puso los cuernos a Jay, le puso los cuernos a Yun. Ambos conmigo, no me enorgullezco, pero era una situación insostenible. Me olvidé de la sororidad, del apoyo entre mujeres. No debería haberlo hecho. Yo solo puse los cuernos con 15 años y dejé a mi novio el mismo día, ¿dónde estaba mi ética, tío? no podía con la situación, no me voy a lapidar tampoco.

Lo demás ya está dicho. Celos, injusticias, demonización y toxicidad. 

Ya en Diciembre de ese mismo año, 2019, no solo me iban a tratar como basura mis parejas, sino mis amigos. Tratando de emborracharme, de dejarme como una loca y toda esa mierda.

Después de ella salí con un chico. El cubano. Yo no quería relación. ¿Cómo iba a creer que una relación después de todo lo que había visto y de lo que me habían hecho, iba a funcionar? Le dije sí, egoísta de mí, porque quería olvidarla y no podía sola. Así que me pareció buena idea empezar una relación y distraerme. El cubano, me dijo te quiero a los dos días y te amo a la semana. No de empezar a salir, sino de habernos conocido. Por supuesto que no me iba a creer nada de lo que me dijera o hiciera. Por eso me la sudó un poco utilizarlo. Se quería venir a vivir a las islas, supuestamente, y muchas otras cosas más. Una noche, mi compañero y yo salimos y me besé con un pibe con el que habíamos salido. Se los puse después de 10 años siendo hiper fiel. Pero no voy a mentir, el cubano no me importaba nada, pero no sabía como dejarlo. A los pocos días, me dejó el a mí y a los dos días de dejarlo conmigo, ya tenía foto de perfil con su nueva chica. Así que creo que ambos la cagamos y no salió tan mal la vaina.


Toda esta gente me llenó en su momento, no eran malos 24/7. Nos llegamos a compentrar, a confiar los unos en los otros, a tirarnos pedos delante del otro y que fuera de lo más normal, llegamos a compartir el día a día y apoyarnos en los momentos malos. Una persona no está con otra que le trata mal siempre. Siempre hubo un periodo bueno que me hizo pensar que funcionaría, que sería el amor de mi vida o que quizás, al menos, sería real durase lo que durase.

Y por eso me da miedo, una vez más, que algo bonito que me llena, como lo fueron todos los principios de estos hijos de puta, se convierta en lo mismo. No podría aguantarlo otra vez. Ni hacer daño, ni que me lo hagan. Ni que me decepcionen, ni tener que decir adiós a alguien al que quiero. No podría soportarlo. Y por esto y muchas más cosas que tengo en mi kokoro, no quiero salir con nadie más.


A veces me da miedo ser victimista. Creer que todos se portan mal conmigo y que el problema está en ellos y no en mí, pero no. Sé diferenciar cuando yo también me he portado mal o he sido egoísta o me he equivocado. En realidad lo escribo para autoconvencerme, para estar segura.

Primera parte

Ha sido un día perfecto. Me sentía mucho mejor que si hubiera sido mi propio cumpleaños. Hay veces que la miro y quiero llorar de lo bonita que es, de lo bien que me hace sentir. La miro y quiero llorar porque le da paz a mi caos. Para conseguir esto hace falta derribar mi muro. Y ella no lo derriba porque supondría tratarme con fuerza y no con la delicadeza con la que me llena, sino que mi muro se cae solo. No es derribado sencillamente porque se derrumba. 

Qué fumada estoy diciendo, tío.

Estoy demasiado bien, demasiado cómoda, demasiado feliz, me siento demasiado llena. Siempre demasiado, porque es demasiado perfecto para ser real. Sigo sin confiar. Pienso y le doy mil vueltas a la cabeza y no le encuentro un sentido a por qué ellas la dejaron ir. ¿Acaso preferían conformarse con alguien que les diera caña y las trataran mal? ¿No tendrían paciencia para intentar entenderla o explicarle las cosas cuando no les sentaran bien? 

Lo que cuento en las redes es un resumen de lo que quiero que la gente sepa. Pero he conocido toda la malicia habida y por haber a excepción del maltrato físico, gracias a Dios y no sé si eso tiene que ver con la facilidad que tengo con ver lo que realmente merece la pena.

Varias veces me dijeron que no sabían que era como era y en realidad, no les gustaba porque era rara, vestía diferente o sencillamente no complacía como ellos querían que lo hiciera. 

"Qué pena que sea gorda" era otro comentario muy habitual. "Si no fuera gorda le pediría salir".

Dieppa me admiraba y lo pasábamos bien juntos, eran mis primeros besitos. Él tenía 18, yo 12, quizás 13. Ahora lo digo y me da asco, pero en ese momento no me daba cuenta de lo asqueroso que eso era. Era una niña, tío, no me había desarrollado. Asco. Delante de sus amigos me ignoraba, por supuesto, yo no sabía por qué. Voy a lo que me rompió. Le hice un dibujo con todo mi corazón, le gustó muchísimo, o eso parecía. Llego el momento de irme a casa. Él pensaba que ya no estaba mirando y tiró el dibujo a la basura. Pero se equivocó, sí que lo vi. 

Automáticamente, pensé: es normal, no valgo la pena. No soy tanto como él.

Y me fui para siempre. Y me encantaría decir que fue porque era un gilipollas y no iba a dejar que nadie me tratara así, pero no. Fue por el pensamiento automático que tuve.

Entonces me di cuenta de que había varios así. Delante de sus amigos, me negaban, se alejaban de mí o me ignoraban. Cuando estaba gorda, por verguenza, cuando era un pibón, porque vestía raro. Nunca estaban contentos y yo seguía intentando buscar la perfección para que alguien me pudiera aceptar algún día.

Mi primera experiencia sexual, que no penetración, fue con 14, porque estaba sola en casa de un chico que me gustaba y me daba miedo que pasara algo si decía que no. No que me obligara, me daba miedo que renegara de mí. O tal vez un poco de ambos. No lo sé. Ha pasado mucho tiempo. Solo sé que lo recuerdo y no me siento cómoda. Fue raro porque quería pero no quería. Supongo que no quería hacerle nada a él porque no era nadie especial, pero quería sentirme aceptada.

Luego llego Jonay, mi primer novio oficial. Parecía inteligente, pero lo único inteligente era su forma de venderme la moto. "Soy rico" y yo le pagaba todo. Se quedaba fijo en mi casa, dormía y comía aquí. Yo solo le pedía atención y parecía mucho. Cuando podía, me pegaba negras o me cambiaba por sus amigos. No subía nada de mi existencia a las redes, como si se avergonzara. Y siempre tenía una excusa perfecta. Ahorré durante meses para comprarle un portatil y así fue. Recuerdo un hecho que me dejó de piedra porque creía que yo pedía demasiado y en ese momento me di cuenta de que no. Él se iba a quedar a dormir en mi casa esa noche. Yo estaba malísima de fiebre. Él solo jugaba al portatil sin importarle, como si yo no existiera. Entró mi primo, seis años mayor que yo y con muchas mas experiencias en ese momento, así que para él sí que fue fácil verlo. "¿No ves como está la chiquilla? Ponte con ella, hombre". Le dijo. Siempre he tenido cojones, pero cuando se trataba de mí misma y no de defender a alguien, se me olvidaba.

Le pedí un tiempo para pensar y conocí a un chico que me soltaba comentarios como "me he dado cuenta de que el físico no importa tanto". Una forma muy sutil de llamarme foca arcaica de metabolismo lento. Para enmarcarlo. A mí me decía cosas muy bonitas. A solas, por supuesto, no con sus amigos delante. Y yo me las creía. Como todo. Johana, mi mejor amiga, la chica más guapa que he conocido jamás a parte de la testigo de Jehová que venía a mi supermercado cuando trabajaba en Fuerteventura, charló con el una tarde. Lo que le dijo era muy distinto a lo que a mi me decía. "Yo a Yuna solo la veo para un rollo". Bueno, de no valer nada, valía para un rollo. Subí de nivel. Qué emoción. Es ironía, por si acaso. 

Volví a ver a Jonay, y quiso volver conmigo. Guay, pensé. Y le conté que me había enrrollado con el sevillano que parecía el malo de Crepusculo. Lloró. Nada me cuadraba. Si ni le importaba y lloró. Creí que lloraba porque de verdad se había dado cuenta de que yo valía muchísimo la pena y me estaba perdiendo. Lo creí de verdad durante las tres semanas que le duró ese cambio a ser el novio perfecto. A intentar encontrar y transmitir su mejor versión. Pero no me di cuenta hasta muchos años después, de que no lloraba porque me quería. Lloraba porque durante solo una vez, se sintió como a mí me habían hecho sentir durante toda mi vida. 

Y es entonces cuando conozco a Marco, mi primo segundo. No compartimos sangre. Su abuela está casada con mi tío, pero él su madre no era de mi tío, sino de otro hombre. Marco me hacía sentir muy bien, me compraba chuches, nos reíamos juntos. Parecía muy tímido, lo contrario a mí cuando entraba en confianza. Parecía bueno, por fin, alguien bueno. Le puse los cuernos a Jonay con él porque me di cuenta de que no tenía que estar soportando mierda y llorando cada noche. Y no va una noche el hijo de puta y me dice "cada vez el llanto te dura menos". Hijo de puta. Ahora me imagino que eso se lo dicen a una amiga mía y les parto la puta boca. Le dejé el mismo día en el que le puse los cuernos.

Pasó no mucho y es entonces cuando me doy cuenta de que le habla de la misma forma romántica en la que me habla a mí, a mil chicas más. Me enfado y empiezo a pensar que soy celosa, que la culpa la tengo yo. Él también me hacía creer eso. Pero mi amor propio llegó a su límite, me daba igual ser celosa, cosa que no era, no podía soportar esos "celos". El problema es que en ese momento yo no sabía la diferencia entre ser celosa, y que te faltaran el respeto. 

Con Juanfra me porté mal yo. Me dio fuerte lo de los celos y cuando me di cuenta de que ese proyecto de relación no era sana y de que me había convertido en un pequeño monstruo asqueroso por miedo a algo que ni siquiera había pasado, le dejé. Le pedí perdón a los años. 

Echedey solo se preocupaba de sus sentimientos y me compraba con cosas que me gustaban pensando que así estaría con él. Creo que tenía síndrome de Asperger. Eliminemos el creo, eso no era normal.

Dani era un chico de un centro de menores que había venido de Polonia a vivir con su madre a las islas. Estaba solo, iba a pasar la Navidad solo así que yo no fui con mi familia por estar con él. el 14 de febrero, desapareció. Sin más.

Johan. Mi segundo novio oficial. Era muy bueno. Yo todavía no confiaba por el tema celos y no me portaba demasiado bien, pero parecía que él intentaba entenderme y no le molestaba hacerlo. Creía que era eso, pero lo que pasaba en realidad, era que no tenía personalidad. Sí, dejó las drogas por estar conmigo. Sí, me trataba súper bien. Pero entonces pasaron dos cosas desencadenantes. El día en el que me escapé a Fuerteventura siendo menor de edad. Mi padre venía mucho a mi casa aunque no dormía aquí. Desde que volvió a nuestras vidas. A la mía y a la de mi madre, solo tuve un problema con él. Cuando le dijo "que te den" a mi madre y lo mínimo que hice fue gritarle y dejarlo en ridículo. Lo eché con mis 14 añitos de mi casa, porque mi madre no se atrevía. Rompió un cable en mi cara como si fuera a asustarme y le echó la culpa a mi madre de que nunca hubieramos podido estar juntos en mi infancia. Por ahí no, querido. "¿Y que prefirieras la droga no tuvo la culpa, no? Le grité persiguiéndolo por las escaleras mientras mi madre intentaba frenarme agarrándome del brazo. Te odio, fueron las últimas palabras que le grité.

 Mi abuela estaba enferma, mi tío estaba enfermo, mi tía enfermó aún más rápido. Compartía casa con ellos desde que nací y sin embargo no sentía dolor como tal, cuando murieron. Mi tía, la madre de Ruth, también murió. Pero antes de que cada uno fuera llegando al final, mi padre estaba ahí para ayudar a mi madre a pesar de la paranoia que la heroína y la coca le habían dejado para siempre dentro de su cabeza. Me escribió una carta pero estuvimos compartiendo vida sin siquiera mirarnos a la cara, durante mucho tiempo hasta que llego uno de estos funerales. No voy a contar lo que pasó en ese funeral porque no tiene nada que ver con el por qué no puedo confiar en la persona que actualmente me gusta, pero lo resumiré en una frase: me convertí en la oveja negra oficial de la familia porque defendí a mi tía así que mis tíos amenazaron a mi madre con quitarnos la casa porque le habían dicho a una niña de 15 años que se callara que estaba más guapa cuando lo único que la niña había dicho era que le parecía una buena idea que le compraran una corona de flores. Fin. Al parecer yo no valía la pena, pero mi tía ni siquiera valía una corona de flores para ellos. Hijos de puta. Lo volvería a decir.

Volvamos a Johan y a la paranoia de mi padre, que estaba obsesionado con que todo el mundo quería hacernos daño a mí y a mi madre, por lo que dejaron de venir visitas a casa, por lo que transmitía mi padre. Amigas mías incluídas. Entonces llegó el día en el que una amiga estaba en casa y mi padre le tiró una lámpara, el mando de la tele, entre otras cosas. A mi me agarró por el brazo y lo paré en seco. Mi madre era incapaz de echarlo, una vez más, y yo me sentía ridícula de tener que hacer todo yo con 17 putos años. Así que simplemente, me fui. Desaparecí. Huí lejos. Estaba harta. 

Cuando Johan vio todo esto ¿sabes qué hizo? 

Nada.

Y sin embargo, no le dejé. Total, estaba acostumbrada a no sentirme protegida y tener que luchar yo por mí y por los de mi alrededor, no iba a ser sorpresa que la persona con la que quería estar, tampoco lo hiciera. De entre lo que había encontrado, era lo menos malo.

Lo dejé más tarde, cuando busqué una respuesta a lo que me pasaba. Nadie me creía, ni mi familia ni mis amigos. Mi cerebro llegó a un punto en el que con todo lo que le había pasado, había decidido que no quería sentir más y sencillamente dejé de sentir. Reprimí todos mis sentimientos y solo sentía que no sentía. Es algo difícil de entender, por eso no culpa a mi familia cuando creían que solo quería llamar la atención. 

Pero todo eso me lo dijo mi psicólogo cuando le encontré, antes de eso, yo solo sabía que tenía novio y no sentía que lo quería, que tenía mejor amiga y no sentía que la quería, que tenía madre y no sentía nada por ella. A él le dije que no podía sentir felicidad, que algo en mi cerebro estaba mal. Yo siempre pensando que el problema era mío. Johan me dijo que estaba loca, que era una fase, que eso no podía ser. No era lo que necesitaba en ese momento.

Llamé a un número, menos mal que escogí ese porque me ayudó durante dos años como nunca nadie podía haber hecho. Me veo las manos y no siento que sean mías, estoy como dentro de mi cabeza, me muevo por inercia, hago cosas porque las tengo que hacer, veo todo como si fuera una película, no sé lo que quiero, no me siento triste, ni nerviosa, ni alegre, ni me enfado.

Disociación afectiva y despersonalización.

El momento más feliz del año, cuando por fin alguien le puso nombre a lo que me pasaba. No estaba loca. Bueno tal vez lo estuviera pero no por eso precisamente.


jueves, 21 de enero de 2021

 Tengo 26 años. No voy a estar ya cambiando por nadie ni tengo la misma paciencia pa enseñar nada.

Creía que era yo quien la había destruído pero fue ella quién me rompió. ¿Y yo qué hago ahora? Creía que estos ataques se habían ido. No tenía uno desde hacía más de un año. Supongo que lo de Nina también tendrá que ver. No, no la excuses. Te rompió, Yuna. Y yo me dejé romper. 

La diferencia es que cuando yo no podía hablar y cerraba los ojos para fingir que estaba muerta, que había desaparecido, que no estaba donde no quería estar, ella me obligaba a hablar y no pensaba en mi tranquilidad, en que algo me pasaba. Egoísmo. 

Éstas dos locas, han hecho todo lo contrario. Lo que agradezco enormemente, pero me hace reafirmarme en lo que yo ya tenía una idea. No estoy preparada para el cambio y las responsabilidades que conllevan un proyecto de futuro en común con la persona que me gusta. Porque la dañaría. No soy capaz de cuidarme a mi misma, ¿voy a poder pensar por las dos? Estar al lado de una persona como yo, que no puede controlar su cabeza porque esta rota, es morir. Y antes que hacer daño a las personas que quiero, prefiero morir yo.

Qué gran diferencia de su típico: ¿quieres que me vaya? ¿quieres que no te hable?

Todo era alejarse o acercarse a su manera.

Qué gran diferencia a: ¿qué podemos hacer pa' que estes bien? ¿cómo se te quita eso?

Grande pitu.