domingo, 31 de enero de 2021

Júltima parte

 Ha pasado casi un año desde que superé la situación amorosa más difícil de la que creía que no iba a salir ni poder quitarme a esa chica de la cabeza. El día en que me desperté por la mañana y por fin pude ver el sol, y las cosas como eran, sentirme libre y fuerte por fin después de haberme dado cuenta de que el amor me hace vulnerable, surge un día como hoy. 

Un día perfecto rodeada de gente que no me juzga ni con la que tengo que seguir unos estándares o impresionar siempre cuando no me hago la impresionada por las historias que cuentan para tratar de ensalzarse a si mismos.

Nadie me intenta manipular, ni me juzga, ni me pide explicaciones porque yo que sé, porque tenga onlyfans. Me abraza cuando duermo, no me revisa el móvil o me dice que me vista bien o me peine mejor. No se enfada porque quede con otra gente porque acepta que no tengo por qué tener solo un pilar en mi vida. No me habla mal ni desconfiada porque no coja el móvil en dos horas ni me pregunta dónde y con quién estoy no porque quiera saber de mí y alegrarse conmigo, sino porque desconfia. Y claro, me replanteo todo lo anterior. ¿Quién no lo haría?

De todas formas, haber tenido esta vida no me hace infeliz. Hay cosas mucho peores. Le cuento esto a Nina y se ríe en mi cara. Mi pobrecita, tío. Además adoro tanto, tantísimo como soy ahora...

Bueno, a lo que iba. Que he estado con mierdas de tíos, con inútiles, basura, inseguros, destructivos, peleles, egoístas, gente sin personalidad, o simplemente muy diferente a mí.

Y entonces conozco a esta niña, porque es eso, una niña, y coge y me revuelve todas mis creencias. Pues claro que no entiendo por qué se fueron de su lado. No entiendo por qué no vuelven al darse cuenta de que no hay nada que se compare a ella. Tiene todo lo bueno que nunca conocí, y la parte que me gustaba y se iba borrando cuando ibas rascando la personalidad de cada uno de los que hable.


Tengo miedo de decir sí y que se convierta en todo eso. De que no tenga miedo a perderme, de pillarme y no poder volver atrás, de que de repente otra chica más sencilla le entre por los ojos. Que yo cumpla 30 y ella 21 y se de cuenta de que conmigo va a desperdiciar su juventud. Cosa que aceptaría, por supuesto, todos somos humanos. Pero son cosas que preferiría no vivir otra vez. Prefiero quedarme así y estar más cerca de la salida en caso de que me tenga que ir. Dolerá menos.

Es que no puedo dar más. No puedo...

No hay comentarios:

Publicar un comentario