lunes, 15 de junio de 2020

El día verdadoso llegó y ni me di cuenta.

Creí que ese día me despertaría entrada ya la mañana y me notaría más ligera, respiraría y me daría cuenta de que ya nada dolía. Miraría hacia arriba y no vería esa bola rosa y gris que perturbaba mis noches y me causaba pesadillas con nombre propio porque ya no estaría flotando sobre mi cabeza.

Pero no.

El día verdadoso vino calladito y se fue de la misma manera para dar paso a días felices.

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