jueves, 20 de octubre de 2016

Ay los juegos, los juegos.

Es un juego, siempre lo ha sido. Y cómo me he divertido. Ver cómo se morían por enamorarme era tronchante. Comprándome dulces y regalándome flores, dedicándome detalles innecesarios y cuánto menos vomitivos. Cuánto nos hemos reído mi corazón y yo.

Y entonces aparece. Tranquilos, que no me resquebraja nada, no esperéis leer la típica historia de la persona que apareció fruto de la casualidad y te rompe los esquemas, cambia tus límites y te hace sentir viva otra vez.

Porque en este caso, no es una persona. Y mucho menos me replantearía vivir toda la vida junto a alguien. Se trata de... muchas personas e infinitas posibilidades. Se trata de una breve mentira que me llene sólo un tiempo. No controlo muy bien los sentimientos, pero esta sensación tan extraña de echar de menos algo todo el tiempo me pone nerviosa.

Yo estoy acostumbrada a tratar al trancazo la situación con la lógica por delante y ahora... tan sólo mírame, queriendo un ideal una vez más,. Algo que no es alguien, sino un hecho y un momento abstracto de una invención, de un cuento.

No llega a doler, más bien se acerca más a algo así como... un dolor que me molesta, pero me gusta. Yo estaba tranquila siendo una zorra frívola y ahora, no se ni qué soy. Lo peor de todo es que me durará un par de semanas. Es más fácil ser fuerte cuando careces de emociones, así que, bueno, mirando el lado positivo, esto me hará más valiente. 

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