Después de una semana de mierda, veo la luz al final del túnel. Ocho días y todo estará bien.
Nunca me había dolido tanto algo. Nunca. O puede que sí... pero no, porque la diferencia era la frustración y la desesperación, las horas largas, no saber qué tengo y tenerlo todo. Consultar un médico y que te diga X, que vaya descartando poco a poco, porque ningún antibiótico de los cinco tipos que he tomado desde la mitad de la cuarentena cuando tuve que ir en ambulancia al hospital, hacía efecto como debería.
Ir a la especialista y que me rebata lo que ya probamos mi doctora y yo, que siga tomándomelo, que me mande lo mismo pero más fuerte. Y que nada me curara. Y ahora me extraña que me den los calambrazos y los dolores en las plantas de los pies y a lo largo de las piernas? Después de meses metiéndome cosas diferentes dentro del cuerpo?
Estaba controlado. O eso creia. Intentaba hacer vida normal, bailar con mis amigas, tener sexo, quedar con pitu, jugar con mis cobayas, pasar tiempo con mi madre, ir a casa de ruth.
Y entonces fue cuando ocurrió, cuando fui a casa de Ruth. Me lo estaba pasando tan bien que no quería decir nada. Me dolía la garganta y llevaba unos días que me notaba febril, pero esa noche me notaba muy caliente, encima tenia agujetas y con el dolor de la inflamación no podía moverme. Pero me lo estaba pasando tan bien... que no queria que acabara ese dia.
Cuando me desperté comenzó la desesperación. No podia sentarme, no podia caminar bien, ni siquiera sentia hambre, osea YO, sudaba y sudaba.
Y ese dia, cuando la desesperación me inundó en urgencias, ahi estaba Miriam. No vayas a urgencias yo te atiendo. Comienzo a llorar. Es la persona mas maravillosa del mundo.
Eres un misterio me decia, es curioso tu caso, también. Pero no es algo de lo que sentirse orgullosa. Ya eramos conscientes las dos de que no respondia como debia a ningun tratamiento posible. La bacteria habia decidido quedarse. O, por contra, se habia ido hace mucho tiempo pero al tener las defensas bajas, otra, distinta, nueva, desconocida, se había instalado. O quizás las dos y por eso un antibiótico funcionó pero la inflamación de repente se comió mi costado.
Volví a mi casa. Nunca debí seguir haciendo vida normal. No era el momento pero no me di cuenta. Era tan feliz...
Y aquí me vi. En mi cama por obligación. Tratando de dormir y obligandome a ello para que las horas pasaran mas rapido y con algún milagro, me despertara y todo hubiese sido un mal sueño que contarle a Pitu.
Suero y mas suero, gasas, antibióticos, antiinflamatorio. Uno mas fuerte, uno diferente. Nada.
Pero antes de ayer... me intento incorporar y ya no dolia tanto. No se si me estaba autoconvenciendo cuando empezaba a plantearme el suicidio como una opción. No podia aguantar mas asi. Desde marzo? En serio ya ha pasado tanto?
Pero no podia ser. Hice un esfuerzo. Muy grande. No sabeis cuanto. Cuanto, cuanto me dolio. Pero ver el resultado hacia que valiera la pena. Le debo la vida a Ruth. Si no le hubiera dicho lo que me pasaba, si no me hubiera dado esa idea... quizás seguiria igual que el primer dia. Pero no. Dolia y escocia y quemaba. DIOS, COMO ARDÍA. Pero lo hice cabrones, lo hice. Y funcionó.
Cada dia estoy mejor. Me da miedo que vuelva la inflamación por el hecho de no estar tomando ya ningún tipo de antibiotico, pero es que ya no quiero probar más. Me harté.
Ayer por fin sali. Sin planear. Y no pudo salir mejor.
Comienzo a ver la luz al final del tunel. Y te voy a ganar, año de miiiiierda.
La lección está aprendida.
Todo, por una lasca de chopped en mal estado.
No hay comentarios:
Publicar un comentario