domingo, 5 de abril de 2020

No es fácil decir
que la mayor parte de los días no me reconozco.
Estos zapatos y este delantal,
este lugar y sus clientes,
se han llevado más de lo que yo les he dado.

No es fácil comprender
que no soy para nada como solía ser, aunque es verdad.
Nunca fui el dulce centro de atención,
todavía recuerdo a aquella chica.
Ella es imperfecta, pero lo intenta.
Ella es buena, pero miente.
Es dura consigo misma,
está rota, pero no pedirá ayuda.
Es un poco desastre, pero es amable.
Es solitaria la mayor parte del tiempo.
Ella es todo esto mezclado
y cocinado en forma de un bonito pastel.
Ella se ha marchado, pero solía ser mía.
No es lo que pedí,
algunas veces, la vida se cuela por una puerta trasera,
y forja una persona,
y te hace creer que es todo verdad,
y ahora, yo te tengo a ti.

No eres lo que pedí,
siendo honesta, sé que lo devolvería todo
por una oportunidad de empezar de nuevo,
y reescribir un final o dos
para la chica que conocí.
Que será imprudente, solo lo suficiente.
Que saldrá herida, pero aprenderá a curtirse
cuando se haga moratones y sea utilizada
por un hombre que no sabe querer.

Y entonces, se quedará trabada
y se asustará de la vida que hay dentro de ella,
creciendo más fuerte cada día,
hasta que al final le recuerde
que debe pelear, solo un poco,
para traer de vuelta el fuego en sus ojos,
que se había apagado pero solía ser mío,
solía ser mío.
Es un poco desastre, pero es amable.
Es solitaria la mayor parte del tiempo.
Ella es todo esto mezclado
y cocinado en forma de un bonito pastel.
Ella se ha marchado, pero solía ser mía.

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