sábado, 11 de noviembre de 2017

Y luego está esa gente que se cree que le debo algo. Es mucho más fácil buscar a otra persona, que intentar que yo escuche esos absurdos y egoistas comentarios que salen de vuestra boca. De nada.

Yo, soy yo, tal cual, como la propia palabra lo dice. Y así como yo no voy por ahí intentando cambiar a la gente para que se adapte a lo que a mí me gusta o a lo que yo quiero, como por ejemplo hablarte yo a ti porque te des cuenta de que estuviera hablando con más gente, cuando tu podrías haber hecho exactamente lo mismo, o sin ir más lejos, repetir cincuenta veces el mismo argumento para que elija un trabajo que a ti te parezca mejor. Oh, trabajo MÍO, por supuesto, no TUYO.

Justo en esos momentos, echo más de menos que nadie estar en Lugo lejos de vosotros.

¿Duele, eh? Imaginaos a mí.

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