jueves, 23 de noviembre de 2017
Vehemente
Tiene gracia. Siempre escribo cuando siento que estoy perdida, como si aquí dentro fuera la única ventana por la que me puedo asomar para oírme. No sé qué digo. El tiempo pasa y ya hace 11 años desde que nací. No como ser humano, no como persona, de forma natural, sino desde que me creé a mí misma por inercia. Sigo en el mismo sitio, con las mismas personas y los mismos miedos. En realidad es un saco que se va llenando y llenando, pero no tiene fondo, no hay por qué alarmarse. Hay algunos miedos nuevos, eso sí, como el de escribir un poema. No sé por qué tengo miedo a escribir un poema. ¿Hola? O por ejemplo, miedo a que el tiempo se vuelva loco. Ya está, no tengo más nada qué decir. Solo que me he hecho muy fuerte, pero me gustaría serlo tan solo un poquitín más. Mañana empieza otro cambio. Odio los cambios. Me acojonan los cambios. En realidad, me acojona el momento previo a un suceso diferente, porque mientras esta ocurriendo lo disfruto y aprendo, y una vez que ya pasó pues... simplemente lo acepto. Pero es la incertidumbre lo que me mata. Bendita curiosidad, la amo.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario