Son actos que me recuerdan tanto a ella. Solo que a ésta no me la follo. Bueno, a la otra tampoco. Todo denota una simple falta de seguridad. Una insuficiencia constante que mata lo que te calma. La vida puede acabar mañana. Seguiré siendo como soy y mi amistad merecida no se la negaré jamás a nadie, ni por miedos ni por enfados, ni por guerras de egos y mucho menos por un tío. Pero mi amistad hacia mí misma es lo primero.
No hay comentarios:
Publicar un comentario