Hoy me han contado algo. Bueno, más bien muchas cosas y me das mucha pena. Justo lo contrario que pienso que debería transmitirme. Debería jactarme, reírme, sentirme bien, creerme mejor que tú, pensar que el karma es quien actúa por uno a veces. Pero la verdad es que estás sola. Y al lado de un bicho malo vestido de seda. No voy a preguntarte por qué, ya ni siquiera leo los por qués. Sé que tú sí. Y no porque sientas algo por mí, que va, simplemente son golosos. Como echarle la culpa de tus desgracias a todo lo exterior antes que hacer un examen de conciencia. Me pregunto si alguna vez te retractarás al darte cuenta de cómo apesta la tristeza que desprende ese amor vacío que presumes cuando no está enfadada porque le hables de una de tus exs. De una de las personas por las que eres como tanto le gustas ahora. De verdad que nada de lo que hace o dice tiene sentido maldito. Naciste ciega. Es una pena que mueras igual.
¿Acaso la teleologia que mueve el universo, esos engranajes mágicos e imposibles de entender, nos han repartido el karma a partes iguales al mismo tiempo? ¿A la vez?
A ti alguien más posesivo que tú. A mí, aquéllo de lo que siempre huí.
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