Quiero besarla.
Cuando se abre a mí sin pedírselo.
Quiero besarla.
Cuando se hace la ofendida como una niña para que la vaya a buscar.
Quiero besarla.
Cuando me advierte de su egocentrismo y yo solo veo que quiere compartir su mundo interior.
Quiero besarla.
Cuando intento respetar esta gran diferencia y es ella quien se acerca, buscando que no la respete.
"Las cosas de palacio van despacio" le digo un día, y al siguiente, la llamo "mi esposa". Espero que mi inestabilidad no sea un handicap.
- "Te advertí que soy egocéntrica" -. Me dice, la muy boba.
- "Yo ya he pensado en todo eso, y te acepto tal y como eres" -. No quiero que hayan dudas.
La aceptaría aún queriendo ser libre, aún muriéndose de ganas por ir al Yumbo, aún queriendo probar cualquier cosa sexual con un amigo suyo, yo qué sé. No me molesta nada de lo que hace y lo que en otras ocasiones me ha llegado a incomodar de otras personas, de ella me sale una sonrisa.
Tengo un poco de miedito, la verdad, porque nunca lo he hecho con una chica. Más bien me han hecho a mí. Y que conste que lo intenté varias veces y no cuadró, eh.
Pero, ¿y ahora? ¿me gustará? Tengo fantasías sexuales de ese rollo, pero, loco, me asusta. Con Ale estaba dispuesta a renunciar a los penes toda la vida, pero ahora no estoy dispuesta a que mi vida sexual sea igual a -0 y mucho menos causarle a ella el mismo sentimiento que tenía Ale.
Sé que es ir muy rápido, pensar más de la cuenta aunque no pienso mover un solo dedo hasta que llegue la fecha en la que no me encierren en la misma celda que Jeffrey Epstein. Gracias.
Y aquí viene el otro miedo. ¿Habéis visto el cuerpazo de su ex? Ehm... ¿y habéis visto lo mal hecho que está el mío? Que sí, que con ropa soy muy guapa, pero... ay... me da cosísima, tío...
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