No supo cuidarme. Por Dios, ni siquiera leerá esto cuando yo ya sea demasiado vieja como para poder recordar el motivo de esta estupidez loca, e incluso compartiendo la misma durante tanto tiempo, quizá demasiado, no lo hará, Sí, definitivamente ha sido demasiado. Me pregunto entonces cuánto será mañana.
Hoy es un día vacío, una espiral de momentos confusos y encontrados. Pesan. Pero me iré. Se irán. No lo haremos todos juntos pero acabarás por notarlo, tal vez no por entenderlo. No supiste cuidarme, pues no. Pero hay algo peor; mucho menos supiste perderme.
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