La he visto. Me pregunto si ahora me mira con otros ojos. Yo lo haría. Bueno, creo que no. Me recochinearía un poco. No todos los días se esquiva una bala. Ella lo hizo y sin querer, lo que tiene aún más mérito. Pero a mí me enseñaron que el prójimo no solo importa sino que va antes. Supongo que eso marcó gran diferencia. Me enseñaron mal.
Sin embargo, la miro y no veo a alguien feliz. No me enseñaron a juzgar, a eso aprendí sola. Es una costumbre igual de fea, pero si es cierto que mi capacidad de análisis está muy desarrollada por eso mismo. Y esto, al contrario que el punto anterior, sí sirve.
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