Me hundo en un cielo que no es azul. Trepo un alud de amor inacabado. Nado en un mar de pestañas mojadas.
Pero si el cielo no es azul tal vez no pueda llamarse cielo, quizás deba llamarse a sí mismo.
Oye, oye, ¿y qué pasa con el alud ese? Una historia sin un final, nunca fue historia.
¿Y qué hay del mar? Con cada brazada te corta y te lleva a dónde quiere. No puedes salir pero sangras. ¿De qué color era el cielo?
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