Son dos y son trescientos pero con el primero, me siento, y comienzo a escucharle, y no creo como me siento.
Algo me llama, algo me atrae. Noto como si una llama traslúcida de sentimientos y emociones que hace años olvidé, algo indescriptible que sale de su aura, me atrapa, me levanta la cabeza firme pero sutilmente y ya no dejo de mirarle, y por último enrrolla la curiosidad que hay en mi corazón y ya no la suelta. ¿Nunca seré del todo libre?
Yo no lo sabía, pero el destino también estaba invitado a este juego. En vez de jugar al ratón y al gato conmigo me hubiera gustado que me hubiera dicho donde se quedó la verdadera yo. O al menos la que no tenia miedo. La que lo conocía, así como su valía y no, no se achantaba.
Pero no, viene y el descarado se ríe de mí. En realidad se ríe de todos.
Le toco y le miro, atenta, mucho, en realidad. Es la primera y única vez que le alcanzaré pero se supone que eso es siempre lo mejor, ¿no? El buen recuerdo de los cojones.
Antes no hubiera pensado eso... En realidad... Habría pensado exactamente lo opuesto del todo y me hubiera sentido orgullosa de mí. De tener de verdad, de sentir de verdad, de defender de verdad una idea que nadie alcanza pero que, de verdad, podría hacer feliz al mundo entero, dentro del que incluso estaba yo.
Esto se puede acabar en cualquier momento, recuérdalo, ¿de verdar quieres tener que pedirles perdón, pedirte perdon a ti, cuando estés a punto de morir?
Luego está el segundo pero puede que en realidad no esté. En realidad no tiene por qué importarme, pero desde hace años, dejé de ser un águila que soñaba con volar y surcar los cielos, que todo el mundo le viera, que el mismo se sintiera resplandeciente... Para al final, acabar siendo solamente un ave carroñera. Lo peor de todo es que me cuesta evitar todo eso.
Y luego hay otro, que éste sí que es pero en realidad no. Es solo una abominación. O no. O sí. Fuera como fuese, no puedo evitar odiarle y mucho menos puedo evitar odiarme por no poder evitarlo todo.
Por último hay y habrá trescientos más. No quiero conocerles siendo un ave carroñera. Es el resumen. La esencia. No lleno a nadie. ¿Cómo iba a hacerlo? si ni siquiera puedo llenarme a mí misma...
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