Todo el mundo nace con alguna particularidad. Algo que les hace distinto a otros. Algunos nacen con el regalo de la satisfacción de sentirse bien cuando agasaja a los demás. Otros con el don del encanto natural, o el poder de atrapar y acaparar. Algunos pocos son bendecidos con una sonrisa infinita. Yo les llamo las buenas caras del mal tiempo. Y luego estoy yo. Yo, que nací con un miedo atroz a todo. Diréis "por dios que exagerada..." o "pero qué tonterías dice ésta ahora con todas esas fantásticas cualidades que tiene".
Tenía miedo de que dijerais algo así... lo cierto es que tengo miedo a perder. A alguien, a Ale, por ejemplo, algo importante, como un recuerdo. Eso sí que duele. Tengo miedo del dolor, físico y mental. El amor ya no me hace casi daño. Duele un poco, pero me duele más subir a 61, qué quieres que te diga, hijo. Tengo miedo a no gustarme jamás. A no verme como quiero ser en realidad. Tengo miedo a ganar, porque si gano algo, pierdo otro camino, otra posibilidad. Tengo miedo de no arriesgar porque el peor sentimiento que he tenido jamás es el de querer algo y ni siquiera haberlo intentado. También tengo miedo a arriesgar y quedar como una tonta, que se rían de mí, que quede como una arrastrada, que me vean más chiquitita. Que vean lo desnuda que me siento cada día intentando aparentar que no sé qué coño puede ser una estría.
Tengo miedo de conocer a una manzana podrida que me caiga bien, de alimentar a alguna que ya conozco. Tengo miedo de abrir la boca y que no salga lo que en realidad pienso, como me suele pasar, y entonces la cago y parezco una mentirosa ¡pero no lo soy, lo juro! sólo... tengo miedo... tengo miedo a equivocarme y que no me perdonen. Tengo miedo a pedir perdón cuando no tengo por qué, como cuando siento que me equivoco, o que fallo a alguien sin haber querido hacerle daño, como a Ale una vez más, por ejemplo. Tengo miedo a dejar de ser yo... por agradar a los demás, o por intentar que no se sientan jamás como yo... Tengo miedo de dejar de hacer cosas que me gustan por la mera gilipollez y milagro a estas alturas, de no escuchar un maldito comentario que me rompa el corazón y la razón por igual. Que me haga sentir que no valgo, que mi opinión y mis ganas no cuentan aunque no lo compartas o no sea lo que tú harías... que me tachen de algo que jamás fui o que no acepten cómo soy en realidad y ese puto comentario se me clave en lo puto más hondo de mi pecho y nadie entienda cómo ni por qué me sucede eso a mí... coño... dejadme en paz... dejadme hacer lo que quiera... por favor... aceptadme... como yo... hago...
Susurra mi corazón, con miedo...
Tengo miedo de agobiarme y no poder abrir los ojos nunca más. O... más bien, no querer abrirlos. De hecho, eso me aterra. Tanto, como que alguien no entienda esa parte tan complicada de mí. Tanto, como que alguien la entienda. Tengo tanto, tanto miedo a vivir toda mi vida con miedo...
Susurra mi corazón, con miedo...
Tengo miedo de agobiarme y no poder abrir los ojos nunca más. O... más bien, no querer abrirlos. De hecho, eso me aterra. Tanto, como que alguien no entienda esa parte tan complicada de mí. Tanto, como que alguien la entienda. Tengo tanto, tanto miedo a vivir toda mi vida con miedo...
Son tantos los miedos que tengo dentro, que debería parar porque tengo miedo de no terminar. Sin embargo, fijaos... a lo único que no le tengo miedo es al miedo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario