martes, 31 de mayo de 2016

Creo que es la primera vez si no en mi vida, en mucho tiempo, que hago algo que me agobiaría, y no me agobia, sólo noto que se me rompe el corazón, pero no me agobio.

Qué no sé qué son los problemas, que soy joven... esta chusma... que no sé lo que es esto, lo que es aquello. Pues mira, no, tal vez no haya pasado por lo mismo que tú, o que tú, o que el gilipollas del recepcionista del Koka, pero estoy segura de que ninguno de ustedes ha pasado por lo que yo. Sobrepeso e incluso obesidad grado 1 siendo niña y adolescente. Cuando todos jugaban a Policaco y yo era poli, jamás los alcancé porque no es lo mismo para un maldito niño mover 23 kilos que mover 50 o más. Tenía que aguantar que si me rascaba el cuello me dijeran "qué fuerte estás, ah bueno, pero todo eso es grasa, ¿no?", refiriéndose a mi brazo. Tenía que ver como mis tetas se quedaban atrás y mi barriga las sobrepasaba.

¿Y la pre-adolescencia y pubertad? ¡¡Buenooo!! cuando ya todos empezaban a enamorarse e ir a la playa a divertirse con amigos, a realizar nuevas experiencias y aprender cosas nuevas, yo salía de mi casa contenta, con mi ropa nueva y mi melena larga para comerme el mundo (metafóricamente), y tenía que escuchar "jo, si no fuera gorda sería guapa" o, "si no estuviera tan gorda le pediría salir" olvidándoseme así todo por lo que estaba orgullosa minutos antes. 

O ir a pasear y que los niños o chicos, como los queráis llamar les silbaran a las "guiris" y, al pasar yo, miraran a otro lado como si ni siquiera existiera.

¡Oh, sí! esta fue inolvidable. Cuando se me escapó el perro de mi prima y tuve que irlo a buscar, que unos chicos estaban tocando la guitarra y me dedicaron una hermosa y preciosa canción cuyo título intuyo que sería algo así como "Y tu culo parece un tambor, ja ja, ja ja, ja ja".

O comentarios, ni siquiera a ti, si no a otras personas de la familia o cercanas: "te voy a engordar así serás sólo mía porque nadie te querrá". Precioso, ¿eh?

Está estupendo cuando una tiene autoestima y lucha contra los cánones de belleza establecidos, pero cuando oyes tantas cosas durante tanto tiempo, acaban destruyéndote.

Empiezas a comer menos, te haces vegetariana con la excusa de que adoras a los animales pero no aguantas, porque toda tu familia va al McDonald los sábados y las hamburguesas están tan ricas...
entonces descubres el ejercicio y bajas más de lo que podías imaginar. Pero llegas a un punto en el que no bajas más y descubres que el agua te infla, tanto es así, que reduces la cantidad de agua que bebes al día. De 2 litros, 1 litro y medio pasas a beber... ¿cuánto? ¿2 vasos de agua de mierda? ¿Uno?
Y te deshidratas, tanto que te salen bolsas bajo los ojos, pero entonces ya casi lo consigues, y aparece un chico que te lo hace pasar con el culo, haciéndote creer que no vales una mierda, porque eres una perdedora que se enamora de las emociones. Porque eres ilusión pero todo eso da igual cuando tienes todo el puto cuerpo lleno de estrías. Y entonces vuelves a subir los 20 y tantos kilos que habías perdido. Y lloras.

Y lloras.
Y lloras.

Pero haces ver que no pasa nada, que éste no es tu momento.

Y lloras.
Y lloras.
Y vuelves a llorar.

Justo como los peces que bebían del río por ver a Dios nacer o algo así.

Sí, bajas otra vez, pero esta vez es más difícil todavía. El mismo camino con más piedras.

Y entonces es cuando viene esa persona, la que sea, y te dice que no sabes que son problemas en la vida, como sólo tienes 22 años de los cuales has estado 15 viendo como te destruyes poco a poco. Pero claro, como no es el mismo problema que ellos han pasado, no son problemas, oh, no.

¿Cuál es la diferencia, señor recepcionista? ¿frutero gitano? ¿mejor amiga? ¿que yo siempre seguí adelante y hoy en día sigo adelante aunque llore al escribir y leer lo que acabo de poner y creí que nunca sería capaz de sacar algo tan íntimo de mí y exponerlo a todo el mundo pese a que nadie lo va a ver? ¿que yo nunca pensé en el suicidio y vosotros sí?

Es la primera vez que hago algo que me agobiaría a más no poder y no siento ni un ápice de querer irme a SE(a)govia a vivir. Es un chiste muy malo, sí, pero es de ella. No lo siento porque sólo siento cómo se rompe mi corazón. 

Es la primera vez que voy a luchar por dos y no voy a parar ni aunque sangres.

Tú verás.

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